¿Qué es la realidad? Muchas películas han tenido ésta frase como interrogante principal, pero muy pocas son aquellas las que se quedan contigo y te atrapan, aún después de salir de la función, y estas logran hacerte cuestionar a ti mismo de que está hecho el mundo real. La última película que había logrado esto fue The Matrix, pero el maestro del cine Cristopher Nolan nos trae una visión surrealista del mundo que nos rodea, del subconsciente humano y de nuestras acciones durante los sueños con su nueva película Inception.
Inception es una película de ciencia ficción, pero puesta en la base de nuestra realidad actual. Se basa en la premisa de la invención de un aparato que permite sueños en conjunto y control sobre los mismos. Esta invención es peligrosa, ya que al poder controlar los sueños, se puede controlar el subconsciente de las personas y de esta manera lograr acceder a sus ideas más secretas y pensamientos más íntimos, y en algunos casos inclusive, alterar o agregar nuevas ideas a la mente del sujeto. En este mundo, la seguridad del subconsciente y el espionaje de los sueños pasan a ser profesiones especializadas de alto pago y alto riesgo, y aunque normalmente si mueres en un sueño simplemente despiertas, al ser sueños inducidos por narcóticos, si te encuentras en un sueño muy profundo y mueres, quedarás atrapado ahí por un muy largo tiempo y las posibilidades de múltiples enfermedades mentales se incrementan.
El concepto de Nolan es sin bastante novedoso, basado un poco en la idea general de lo que es The Matrix, pero algo más bajado de tono. La historia de la película sigue a Cobb (Leonardo Di Caprio), un extractor de sueños (ladrón de ideas) , quién acepta una misión muy difícil, pero de alto pago: realizar una inserción, introducir una idea en la mente del enemigo corporativo del magnate Saito (Ken Watanabe). Con la ayuda de un grupo de élite, Cobb deberá idear un plan maestro para generar la idea en si, mientras lucha contra la culpabilidad que sufre a causa de la muerte de su esposa (Marion Cotillard), una culpabilidad tan grande que tomó vida dentro de su conciencia y afecta gravemente el progreso de cualquier misión que encara.
La película sería imposible de seguir de no ser por el personaje de Ariadne (Ellen Page), una arquitecta recién reclutada por Cobb para la misión en específico, y quien se encargará de diseñar los laberintos a ser soñados por los respectivos operativos. Su personaje está exclusivamente para ser la guía de la audiencia, y hace su trabajo con excelencia. Mucha gente se pregunta de que trata la película y se quejan de no entenderla, pero es más probable una consecuencia de no prestar atención a las interacciones de Ariadne, ya que explica todo a la perfección.
Sin duda alguna el casting de estrellas es excepcional, desde superestrellas ya establecidas (Di Caprio, Michael Caine, Watanabe) hasta actores en alza y que sin duda hacen un trabajo excepcional, especialmente me agradó Joseph Gordon-Levitt, quien deja una actuación con clase y se perfila a tener un futuro brillante en el cine, al igual que Ellen Page, que también demuestra tener personalidad para protagonizar un blockbuster de verano.
Dos de las características principales de Cristopher Nolan como director son el excepcional uso de los efectos especiales “físicos” (sin CGI) y su habilidad de desarrollar historias inusuales, como hizo con The Prestige y Memento. Nolan logra hilar cuatro líneas de tiempo diferentes, acelerando y desacelerando la velocidad a la que transcurren de manera adecuada; ya que en el mundo de los sueños, todo pasa más lento, y mientras más se internan en el (soñar dentro del sueño), mucho más lento pasa el tiempo. Y usa los efectos especiales apropiados, la escena de lucha en el hotel con gravedad cambiante es simplemente memorable.
Los únicos detalles se encuentran en un par de huecos en la trama en cuanto a la diferenciación de los tiempos en los sueños y de cuando despiertan ya hacia el final de la película, pero sin duda este filme redime un verano plagado de películas malas, y es hasta los momentos lo mejor que nos ha entregado Hollywood, consagración además para Nolan, quien ha entregado únicamente piezas de grandiosa calidad, y no hace más que aumentar el nivel de anticipación por lo que pueda hacer en la tercera entrega de Batman.
Puntuación – 9.5/10




