Un Ogro, Un Pastel y Una Pistola

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Imagina que estás en una ciudad muy grande. Una ciudad en la que nunca has estado antes y te encuentras caminando un callejón oscuro, estás perdido y algo asustado. Son las 3 de la mañana y no hay nadie cerca, estás completamente solo.

De la oscuridad surge un ogro. El ogro se acerca sigilosamente a ti y te amarra con una mano. El ogro mide 4 metros de altura y pesa unos 300 kilos de puro músculo. No hay forma de librarte de sus garras. A pesar de que puedes gritar por ayuda, sabes que nadie te escuchará. Estás en graves problemas.

Con su mano libre, el ogro saca una pistola y la apunta a tu frente. Se acerca a ti y te susurra al oído: “¿Tú me amas?”. Esto te deja atontado, no sabes que decir cuando el ogro procede a explicarte la situación: “Si me amas, te haré un pastel, pero si no me amas te mataré y te convertiré en un zombi”.

¿Es el ogro un ser con moral? Por supuesto que no. Ahora cambiemos la situación ligeramente, aumentando el nivel de recompensa y castigo.

El ogro te pregunta “¿Tú me amas?”. Ahora te dice que si lo amas, podrás vivir junto a el en un lugar de felicidad y belleza eterna, un verdadero paraíso. Pero si no lo amas, te matará por el resto de la eternidad mientras nadas en un lago de fuego.

Esto, en esencia, es la historia del Cristianismo.

Fuente: Reddit

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9/11

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Richard Dawkins

“Muchos veíamos a la religión como una tontería inofensiva. Creencias sin evidencia para soportarlas, pero pensamos que la gente necesitaba un soporte para consolación, no había daño. El 11 de Septiembre cambio todo. La fe revelada no es más una tontería inofensiva, sino una tontería letal y peligrosa. Peligrosa porque le da a la gente una confianza irrompible sobre su propio sentido de justicia. Peligrosa porque les da un falso coraje para suicidarse, lo que automáticamente remueve las barreras en matar a otras personas. Peligrosa porque enseña enemistad a otros únicamente por diferencias basadas en tradición heredada. Y peligrosa, porque les debemos un extraño respeto, que protege únicamente a la religión de cualquier crítica normal.  Es hora de dejar de ser respetuosos.” — Richard Dawkins